Cuando llegué a Dublín he de admitir que sentí una mezcla entre emoción y cierto cosquilleo en el estómago, como cuando eres pequeño y te empecinas en subir a la montaña rusa más grande del parque. Tu estás ahí de pie esperando en la cola bajo un calor infernal, charlando con tus colegas sobre cosas intrascendentes para matar el tiempo mientras esperas a que te toque el turno...Estás deseando montar pero al mismo tiempo sientes unos nervios que te recorren todo el cuerpo, como un calambre arriba y abajo. Es esa sensación entre incertidumbre y entusiasmo, y la necesidad íntima de poder demostrarte a ti mismo que puedes subir en esa atracción del demonio, y que además te va a gustar.
Mi decisión de dejar aparcada mi vida en Madrid durante un tiempo y venirme a Dublín tuvo un período de meditación relativamente largo. Era una idea que me rondaba en la cabeza con frecuencia, pero no fraguó hasta que no reuní el dinero necesario para hacerla realidad. Para mi carrera es fundamental saber inglés perfectamente, pero no sólo fue esa la motivación principal. Quería demostrarme a mi misma que podía coger mi vida por las riendas, vivir una nueva experiencia, salir del cascarón, valerme por mis propios medios.
Cuando por fin tuve la pasta y la oportunidad (el panorama laboral nada más terminar la carrera nunca fue muy prometedor), me dije a mi misma que el momento era ahora o nunca. Y como entiendo que el "ahora" tiene siempre muchas más cosas que ofrecer que el "nunca" me lancé a por ello. En el peor de los casos siempre es mejor arrepentirse de las cosas que uno ha hecho que de las que nunca llegó a realizar. Si no te lanzas te queda la duda, la incógnita, el resquemor de "...Y si?"
Mi novio siempre dice que mis "y sis" son interminables y que puedo llegar a aburrir a cualquiera de tantos que me planteo. La verdad es que a veces me aburro hasta yo, y caigo dormida rendida ante mi misma en cualquier sitio medianamente mullidito. Antes creía que simplemente era una persona que necesitaba dormir más que la media. Ultimamente me estoy planteando que pueda ser porque mi cerebro se quiera dar un respiro de "y sis" de vez en cuando. Es una facultad graciosa. Pero esa es otra historia. Más adelante quizás os la cuente.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario