Según cuenta la leyenda, Patricio (que todavía no era santo), trató de explicar a los lugareños el misterio de la Trinidad. Como los pobrecillos no entendían eso de que tres eran uno, y viendo que lo de contar cabras no le daba resultado se pasó al trébol. Era perfecto: Tres hojas en un sólo elemento. El misterio quedaba resuelto. Desde entonces el trébol es el símbolo de la suerte en Irlanda.
Volviendo al día en cuestión, lo primero que decidimos hacer fue ir a ver el desfile que hacían en O'connell street, una de las vías más importantes de Dublín. Y digo "ir a ver" porque basicamente lo que hicimos fue ir pero no ver nada.
Por regla general, cualquier desfile suele estar muy concurrido, la gente se apelotona para poder acercarse más e intentar ver algo entre las cabezas de los presentes. Y claro, los niños son los que se llevan la peor parte. Los pobrecitos son tan bajitos que sólo pueden ver a través de los culos de los presentes. Es terrible.
Pero los irlandeses son gente muy apañada y nunca dejarían que sus churumbeles tuviesen que pasar por semejante experiencia. Así que ellos, ni cortos ni perezosos van al desfile con una escalera. Así de simple.
Pero los irlandeses son gente muy apañada y nunca dejarían que sus churumbeles tuviesen que pasar por semejante experiencia. Así que ellos, ni cortos ni perezosos van al desfile con una escalera. Así de simple.
La escalera debe ser plegable, para poder transportarla mejor, y lo suficientemente grande para que quepan los dos niños, el padre, la madre y por supuesto la abuelita. Hay que tener en cuenta que son muy familiares, les gusta estar todos juntitos. Personalmente, a mi me encanta su filosofía, pero claro, cuando llegas allí para ver las maravillas de la fiesta más importante de Irlanda, y te encuentras con que tienes que lidiar con un montón de familias subidas a escaleras...la cosa cambia. 
Así que del desfile poco puedo contar porque como comprendereis mi posición era nada ventajosa, además de que mi altura natural me ayuda poco en estos casos.
Por lo que tras pasar un buen rato sin hacer nada, y viendo que la cosa no iba a cambiar decidimos ir a ver los danzas regionales. Estuvimos bailando y brincando con los que allí se encontraban, y he de decir que fue divertido pero claro, acabó pronto. Los horarios de Irlanda nada tienen que ver con los españoles: aquí aprovechan más el día que la noche.
Por lo que tras pasar un buen rato sin hacer nada, y viendo que la cosa no iba a cambiar decidimos ir a ver los danzas regionales. Estuvimos bailando y brincando con los que allí se encontraban, y he de decir que fue divertido pero claro, acabó pronto. Los horarios de Irlanda nada tienen que ver con los españoles: aquí aprovechan más el día que la noche.
Como nos parecía que irnos tan pronto a casa era pecado mortal, decidimos sumergirnos en la cultura de la cerveza y tomarnos unas pintas en una taberna del temple bar. ¡Dios mio! si le digo a mi madre que a las 6 de la tarde ya me estaba hincando medio litro de cerveza me deshereda.
Aquí son como esponjas. La media de pintas que se toma un irlandés común suele ser 11. Lo que según una sencilla regla matemática es igual a 5 litros y medio de cerveza. ¡5 litros y medio en unas 5 horas! Y luego dicen de la juventud española...
Aquí son como esponjas. La media de pintas que se toma un irlandés común suele ser 11. Lo que según una sencilla regla matemática es igual a 5 litros y medio de cerveza. ¡5 litros y medio en unas 5 horas! Y luego dicen de la juventud española...
En Dublín a las 12 de la noche ya es tardecito y sólo los que más aguantan se quedan hasta las 2 de la madrugada, si es que el bar en cuestión sigue abierto. Así que imaginaos el percal: A las 9 de la noche, cuando en Madrid estamos arreglándonos para ir a cenar y luego salir, ellos ya llevan 3 litros de cerveza en el cuerpo. Fuerte, ¿eh?
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